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Historia del año: Español con Juan, Historias en español: junio

Hola, chicos, ¿qué tal?

Como muchos sabéis, este año aquí, en Español Con Juan, estamos contando una historia.

Cada mes publicamos un capítulo nuevo.

En el vídeo la historia del mes de junio.

Para entender bien la historia, yo te aconsejo ver todos los vídeo publicados hasta ahora, desde el mes de enero. Aquí puedes ver todos los capítulos anteriores.

Se trata de una historia adaptada para estudiantes de español en la que puedes aprender vocabulario y gramática en contexto.

Recordad que publicamos un capítulo nuevo cada mes.

Si no queréis perderos ningún capítulo de esta historia, ni ninguno de los vídeos que publicamos aquí, en Español Con Juan, tenéis que suscribiros al canal, ¿de acuerdo? Suscribíos, suscribíos ahora mismo para no perderos ningún vídeo.

¿Estáis listos? ¿Estáis listas?

Pues, entonces, venga, ¡empezamos!

LA NOCHE DE SAN JUAN ¿Os acordáis de lo que pasó el mes pasado?

¿Os acordáis de lo que pasó al final del vídeo del mes de junio?

¡Carmen me llamó!

¡Carmen me llamó por teléfono!

¿Os acordáis?

Hacía mucho tiempo que no había hablado con ella. La tía se había ido, había desaparecido. Se había ido a Valencia en marzo, a ver las Fallas y ya no supe nada más de ella. Desapareció, se esfumó…

Yo la llamé muchas veces, claro, y le dejé muchos mensajes en su buzón de voz, en su móvil, pero la tía nunca contestaba…

Claro, yo pensé… ¿Qué podía pensar yo? Pues que no quería saber nada más de mí, que se había cabreado conmigo, que no quería cuentas vamos, que no quería cuentas conmigo, que yo ya no le interesaba…

Y me quedé fatal. Os acordáis, ¿no? Me quedé muy mal, muy triste… me quedé un poco depre… Bueno, me quedé tan depre que mi jefe me dijo que me tomara unas vacaciones.

Pero luego, de repente, un día, así, por sorpresa, me llamó Carmen, me volvió a llamar Carmen. No me lo esperaba, la verdad, ya no me esperaba que me llamase otra vez.

Pues me llamó, me llamó y me dijo que quería verme, que tenía ganas de verme, que tenía ganas de hablar conmigo… Y, claro, quedamos…

Yo también tenía ganas de verla a ella, de saber qué le había pasado… quería preguntarle por qué se había esfumado así, por qué no había vuelto a llamarme…

Bueno, total, que quedamos, quedamos al día siguiente, y fuimos a tomar un café y hablamos…

Y… ¿Sabéis lo que me dijo? Pues me dijo que había intentado olvidarme, que se había sentido muy decepcionada después de la cena de San Valentín, en febrero… Os acordáis de todo lo que pasó, ¿no? Fue un desastre, aquella cena de San Valentín, en febrero pasado…

Además, me dijo que sus amigas le habían aconsejado que se olvidara de mí, que no volviera a salir conmigo… Sí, eso le aconsejaron: que me dejase, que no volviera a verme.

¡Ah, y otra cosa! Sus amigas también le dijeron que yo era un rata, que yo era un tacaño, que se veía que yo era muy tacaño con el dinero, que no quería gastar dinero y que bueno, que yo era mucho más mayor que ella… que ella era una mujer mucho más joven y más guapa que yo…

Total, que sus amigas le dijeron que se olvidara de mí, que yo no le convenía, que desapareciera de mi vida, que se esfumase de mi vida…

Y ella lo intentó. Carmen, sí, lo intentó…

Me dijo que había intentado olvidarse de mí, que había hecho todo lo posible por no volver a pensar en mí, pero que no lo había conseguido.

Me confesó que había conocido a otros chicos, que había ligado con otros chicos, más jóvenes, más guapos, con más dinero que yo… pero que no, no lo había logrado, que no conseguido olvidarme, que me echaba de menos… Sí, eso me dijo, que me echaba de menos… ¡A mí, a mí, que me echaba de menos a mí!

Me dijo que cuando estaba con otros chicos pensaba en mí. Que cuando miraba a otros chicos, en realidad me veía a mí… que se acordaba de mi pelo, de mis ojos, de mis labios…

Me dijo que se enamoró de mí el día que fui a su fiesta vestido de hombre primitivo… Os acordáis, ¿verdad?

En febrero me invitó a una fiesta y yo fui vestido con un disfraz de hombre prehistórico, con una cachiporra y todo… Yo pensaba que aquella fiesta había sido un desastre, pero ella me dijo que no, que se había enamorado locamente de mí.

Que en cuanto me vio vestido de hombre prehistórico supo que yo era el hombre de su vida y que ya no podía vivir sin mí. Que con aquel disfraz, que con aquel disfraz de hombre prehistórico yo estaba muy varonil, muy macho, muy sexi…

Bueno, claro, yo, como os podéis imaginar, mientras Carmen me contaba todo esto, yo estaba flipando… O sea, es que no me lo podía creer.

Una chica tan joven y tan guapa como Carmen se había enamorado de mí de esa forma tan apasionada y me decía que yo era sexi, guapo, varonil, masculino, muy macho…

Mi autoestima subió así… como un cohete, ¿no? Como un cohete de esos de la NASA que van a la luna o a Marte… ¡boooooooom! Así me subió la autoestima mientras ella me decía que verme vestido de hombre prehistórico le hacía sentir mujer, que sentía unos impulsos irrefrenables, unos impulsos incontrolables, unos impulsos que no podía controlar hacia mí, cuando pensaba en mí vestido de hombre prehistórico…

Bueno, total, ¿sabéis lo que pasó? Pues pasó lo que tenía que pasar: que nos enrollamos. Era lógico. Nos enrollamos. Ella es una mujer guapa, joven y yo soy un hombre maduro, (no viejo; maduro. Es diferente), sexi, varonil, masculino, un poco salvaje…

Total, que sí, que nos enrollamos: que nos acostamos, que nos fuimos a la cama, que hicimos el amor, que tuvimos sexo…

Lo normal, lo normal entre un hombre varonil, maduro y sexi como yo y una mujer joven y guapa como Carmen.

¡Pero eso no es todo, chicos, eso no es todo!

Empezamos a salir, empezamos a salir juntos y como estábamos tan bien juntos, como nos encontrábamos tan bien el uno con el otro, pues, nada, nos fuimos de vacaciones unos días, los dos juntos, a celebrar la Noche de San Juan, en la playa…

Sabéis que la Noche de San Juan, es decir la noche que va del 23 al 24 de junio es costumbre ir a la playa y hacer hogueras, fuego, y celebrar una fiesta toda la noche con fuego y tal…

Bueno, pues, eso es algo que yo hacía muchos años que no hacía… De joven, sí, solía ir todos los años a pasar la Noche de san Juan en la playa con mis amigos… Además, es que yo me llamo Juan, ¿no? Mayor motivo para ir a la playa y celebrar la Noche de San Juan, ¿no?

Total, que, bueno, la idea fue mía, ¿eh? Yo le dije, niña, vámonos unos días a la playa, celebramos la Noche de San Juan en la playa y pasamos esa noche juntos… y eso hicimos…

Yo mismo compré el vuelo y reservé el hotel, ¿eh? Como sus amigas decían que yo era un rata, un tacaño que no quería gastar dinero, pues, toma, le dije:  “No te preocupes, tú no te preocupes, esto es un regalo mío. Yo pago el vuelo y el hotel y nos vamos, nos vamos los dos juntos a celebrar la Noche de San Juan en la playa. ¡Pago yo!”

Y no pasa nada, oye, Yo tengo dinero y el dinero es para gastarlo… y nada a vivir que son dos días.

Yo con tal de ver a Carmen contenta, yo soy capaz de lo que sea…

Me costó un ojo de la cara, era carísimo.

A mí sus amigas no me vuelven a llamar rata. Yo no quiero que sus amigas vuelvan a decir que yo soy un rata. Yo no soy ningún rata.

Total, que pasamos la noche de san Juan en la playa, hicimos una hoguera, cenamos, bebimos, nos bañamos… el agua estaba un poco fría, pero a nosotros nos daba igual… nosotros estábamos muy calientes… Luego nos emborrachamos, hicimos el amor…

En fin, lo normal, lo normal entre un hombre maduro, varonil, sexi, masculino y muy macho como yo y una chica joven y guapa como Carmen.

En el trabajo no saben nada. Yo espero, yo espero que mi jefe no vea este vídeo porque claro… él piensa que yo estoy muy mal, que estoy depre, que estoy triste…

Bueno, espero que mi jefe no vea este vídeo, pero sí que espero que lo vea Alfred. Os acordáis de Alfred, ¿no? Mi compañero de trabajo, otro profesor que también da clase de español en mi universidad, en la universidad donde yo doy clase, ¿no? y que me cae fatal. Bueno, pues, hombre, ese sí que me gustaría que viera este vídeo…

Como ya os dije en el vídeo de mayo, el tío es insoportable, un arrogante insoportable, que se cree muy guapo, que se cree, no sé, muy guay… La verdad es que el tío, Alfred, tiene un montón de éxito con las mujeres, pero yo no sé que le ven, yo no sé por qué tiene tanto éxito, por qué gusta tanto a las mujeres… pero es un chulo, un arrogante… A mí me cae fatal…

Bueno, pues ojalá, ojalá vea Alfred este vídeo para que se entere, para que se entere de que estoy saliendo con Carmen, una chica guapa, joven que piensa que yo soy varonil, sexi, fuerte, masculino, muy macho…

¡Ah, mira, se me olvidaba! Alfred, si estás viendo este vídeo, Alfred, mira esto es para ti, ¿eh? para que te mueras de envidia… la Noche de San Juan nos bañamos en el mar, Carmen y yo nos bañamos en el mar, ¿te enteras? Y mira, mira, Alfred, este es el bañador que llevaba Carmen la Noche de San Juan, lo ves… se lo regalé yo… así, todo rojo pasión, como ella, porque Carmen es una mujer de mucha pasión…

¿Qué? Alfred, ¿estás viendo este vídeo? ¿A que te doy envidia? ¿A que te da envidia? ¿A que te doy envidia? Mientras tú estabas ahí dando clase de español con este calor, encerrado en una clase sin aire acondicionado, sudando la gota gorda, enseñando español todos los días… yo estaba con Carmen, en la playa, bañándonos… Ah, y espera, espera  porque aquí no acaba la cosa…

Ahora Carmen y yo nos vamos a la playa unos días… Sí, he alquilado un apartamento en Ibiza y vamos a estar los dos solos, juntitos… ¿Te estás enterando, Alfred? ¿Estás escuchando?

Perdonad, perdonad, chicos, pero es que a mí este tío, Alfred, me cae muy mal… el tío es muy chulo, muy arrogante, se cree que es el más guapo, el más guay…

Pues, no, mira… ahora el que se va a la playita con Carmen soy yo y tú a currar, hala, a currar… Sí, señor…

Y por cierto ya le he comprado otro bañador a Carmen, este es un poco más grande, para los días que haga frío, ¿no? En los días que haga frío, le diré que se ponga este bañador, que cubre más el cuerpo… no quiero que se ponga enferma, no quiero que coja un resfriado…

A ver, espero que le esté bien porque no estaba seguro de la talla y lo he escogido así, a ojo, ¿vale?

No sé si es un poco pequeño, quizás le esté un poco estrecho, pero, bueno… espero que le guste…

Bueno, chicos, espero que os guste este modo de aprender español en contexto, a través de historias.

Os recuerdo que este año estamos contando una historia en capítulos y que cada mes publicamos un capítulo nuevo.

Ya hemos publicado los capítulos de enero, febrero, marzo, abril, mayo  y hoy el capítulo de junio. Si no habéis visto los capítulos anteriores, debajo del vídeo, en la descripción os dejo los links para que los veais, ¿de acuerdo?

Además, en nuestro blog vais a encontrar la transcripción de la historia de hoy y un ejercicio de vocabulario, ¿de acuerdo?

Os recuerdo también que si os gusta aprender español con historias, en Amazon podéis encontrar los libros que he escrito. Los podéis encontrar en Amazon a muy buen precio. Son libros muy baratos que os pueden ayudar a mejorar vuestro español.

Debajo, en la descripción de este vídeo, os dejo todos los links.

Y nada más por hoy.

Un saludo y hasta el próximo vídeo.



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Como muchos sabéis, este año aquí, en Español Con Juan, estamos contando una historia.

Cada mes publicamos un capítulo nuevo.

En el vídeo la historia del mes de junio.

Para entender bien la historia, yo te aconsejo ver todos los vídeo publicados hasta ahora, desde el mes de enero. Aquí puedes ver todos los capítulos anteriores.

Se trata de una historia adaptada para estudiantes de español en la que puedes aprender vocabulario y gramática en contexto.

Recordad que publicamos un capítulo nuevo cada mes.

Si no queréis perderos ningún capítulo de esta historia, ni ninguno de los vídeos que publicamos aquí, en Español Con Juan, tenéis que suscribiros al canal, ¿de acuerdo? Suscribíos, suscribíos ahora mismo para no perderos ningún vídeo.

¿Estáis listos? ¿Estáis listas?

Pues, entonces, venga, ¡empezamos!

LA NOCHE DE SAN JUAN ¿Os acordáis de lo que pasó el mes pasado?

¿Os acordáis de lo que pasó al final del vídeo del mes de junio?

¡Carmen me llamó!

¡Carmen me llamó por teléfono!

¿Os acordáis?

Hacía mucho tiempo que no había hablado con ella. La tía se había ido, había desaparecido. Se había ido a Valencia en marzo, a ver las Fallas y ya no supe nada más de ella. Desapareció, se esfumó…

Yo la llamé muchas veces, claro, y le dejé muchos mensajes en su buzón de voz, en su móvil, pero la tía nunca contestaba…

Claro, yo pensé… ¿Qué podía pensar yo? Pues que no quería saber nada más de mí, que se había cabreado conmigo, que no quería cuentas vamos, que no quería cuentas conmigo, que yo ya no le interesaba…

Y me quedé fatal. Os acordáis, ¿no? Me quedé muy mal, muy triste… me quedé un poco depre… Bueno, me quedé tan depre que mi jefe me dijo que me tomara unas vacaciones.

Pero luego, de repente, un día, así, por sorpresa, me llamó Carmen, me volvió a llamar Carmen. No me lo esperaba, la verdad, ya no me esperaba que me llamase otra vez.

Pues me llamó, me llamó y me dijo que quería verme, que tenía ganas de verme, que tenía ganas de hablar conmigo… Y, claro, quedamos…

Yo también tenía ganas de verla a ella, de saber qué le había pasado… quería preguntarle por qué se había esfumado así, por qué no había vuelto a llamarme…

Bueno, total, que quedamos, quedamos al día siguiente, y fuimos a tomar un café y hablamos…

Y… ¿Sabéis lo que me dijo? Pues me dijo que había intentado olvidarme, que se había sentido muy decepcionada después de la cena de San Valentín, en febrero… Os acordáis de todo lo que pasó, ¿no? Fue un desastre, aquella cena de San Valentín, en febrero pasado…

Además, me dijo que sus amigas le habían aconsejado que se olvidara de mí, que no volviera a salir conmigo… Sí, eso le aconsejaron: que me dejase, que no volviera a verme.

¡Ah, y otra cosa! Sus amigas también le dijeron que yo era un rata, que yo era un tacaño, que se veía que yo era muy tacaño con el dinero, que no quería gastar dinero y que bueno, que yo era mucho más mayor que ella… que ella era una mujer mucho más joven y más guapa que yo…

Total, que sus amigas le dijeron que se olvidara de mí, que yo no le convenía, que desapareciera de mi vida, que se esfumase de mi vida…

Y ella lo intentó. Carmen, sí, lo intentó…

Me dijo que había intentado olvidarse de mí, que había hecho todo lo posible por no volver a pensar en mí, pero que no lo había conseguido.

Me confesó que había conocido a otros chicos, que había ligado con otros chicos, más jóvenes, más guapos, con más dinero que yo… pero que no, no lo había logrado, que no conseguido olvidarme, que me echaba de menos… Sí, eso me dijo, que me echaba de menos… ¡A mí, a mí, que me echaba de menos a mí!

Me dijo que cuando estaba con otros chicos pensaba en mí. Que cuando miraba a otros chicos, en realidad me veía a mí… que se acordaba de mi pelo, de mis ojos, de mis labios…

Me dijo que se enamoró de mí el día que fui a su fiesta vestido de hombre primitivo… Os acordáis, ¿verdad?

En febrero me invitó a una fiesta y yo fui vestido con un disfraz de hombre prehistórico, con una cachiporra y todo… Yo pensaba que aquella fiesta había sido un desastre, pero ella me dijo que no, que se había enamorado locamente de mí.

Que en cuanto me vio vestido de hombre prehistórico supo que yo era el hombre de su vida y que ya no podía vivir sin mí. Que con aquel disfraz, que con aquel disfraz de hombre prehistórico yo estaba muy varonil, muy macho, muy sexi…

Bueno, claro, yo, como os podéis imaginar, mientras Carmen me contaba todo esto, yo estaba flipando… O sea, es que no me lo podía creer.

Una chica tan joven y tan guapa como Carmen se había enamorado de mí de esa forma tan apasionada y me decía que yo era sexi, guapo, varonil, masculino, muy macho…

Mi autoestima subió así… como un cohete, ¿no? Como un cohete de esos de la NASA que van a la luna o a Marte… ¡boooooooom! Así me subió la autoestima mientras ella me decía que verme vestido de hombre prehistórico le hacía sentir mujer, que sentía unos impulsos irrefrenables, unos impulsos incontrolables, unos impulsos que no podía controlar hacia mí, cuando pensaba en mí vestido de hombre prehistórico…

Bueno, total, ¿sabéis lo que pasó? Pues pasó lo que tenía que pasar: que nos enrollamos. Era lógico. Nos enrollamos. Ella es una mujer guapa, joven y yo soy un hombre maduro, (no viejo; maduro. Es diferente), sexi, varonil, masculino, un poco salvaje…

Total, que sí, que nos enrollamos: que nos acostamos, que nos fuimos a la cama, que hicimos el amor, que tuvimos sexo…

Lo normal, lo normal entre un hombre varonil, maduro y sexi como yo y una mujer joven y guapa como Carmen.

¡Pero eso no es todo, chicos, eso no es todo!

Empezamos a salir, empezamos a salir juntos y como estábamos tan bien juntos, como nos encontrábamos tan bien el uno con el otro, pues, nada, nos fuimos de vacaciones unos días, los dos juntos, a celebrar la Noche de San Juan, en la playa…

Sabéis que la Noche de San Juan, es decir la noche que va del 23 al 24 de junio es costumbre ir a la playa y hacer hogueras, fuego, y celebrar una fiesta toda la noche con fuego y tal…

Bueno, pues, eso es algo que yo hacía muchos años que no hacía… De joven, sí, solía ir todos los años a pasar la Noche de san Juan en la playa con mis amigos… Además, es que yo me llamo Juan, ¿no? Mayor motivo para ir a la playa y celebrar la Noche de San Juan, ¿no?

Total, que, bueno, la idea fue mía, ¿eh? Yo le dije, niña, vámonos unos días a la playa, celebramos la Noche de San Juan en la playa y pasamos esa noche juntos… y eso hicimos…

Yo mismo compré el vuelo y reservé el hotel, ¿eh? Como sus amigas decían que yo era un rata, un tacaño que no quería gastar dinero, pues, toma, le dije:  “No te preocupes, tú no te preocupes, esto es un regalo mío. Yo pago el vuelo y el hotel y nos vamos, nos vamos los dos juntos a celebrar la Noche de San Juan en la playa. ¡Pago yo!”

Y no pasa nada, oye, Yo tengo dinero y el dinero es para gastarlo… y nada a vivir que son dos días.

Yo con tal de ver a Carmen contenta, yo soy capaz de lo que sea…

Me costó un ojo de la cara, era carísimo.

A mí sus amigas no me vuelven a llamar rata. Yo no quiero que sus amigas vuelvan a decir que yo soy un rata. Yo no soy ningún rata.

Total, que pasamos la noche de san Juan en la playa, hicimos una hoguera, cenamos, bebimos, nos bañamos… el agua estaba un poco fría, pero a nosotros nos daba igual… nosotros estábamos muy calientes… Luego nos emborrachamos, hicimos el amor…

En fin, lo normal, lo normal entre un hombre maduro, varonil, sexi, masculino y muy macho como yo y una chica joven y guapa como Carmen.

En el trabajo no saben nada. Yo espero, yo espero que mi jefe no vea este vídeo porque claro… él piensa que yo estoy muy mal, que estoy depre, que estoy triste…

Bueno, espero que mi jefe no vea este vídeo, pero sí que espero que lo vea Alfred. Os acordáis de Alfred, ¿no? Mi compañero de trabajo, otro profesor que también da clase de español en mi universidad, en la universidad donde yo doy clase, ¿no? y que me cae fatal. Bueno, pues, hombre, ese sí que me gustaría que viera este vídeo…

Como ya os dije en el vídeo de mayo, el tío es insoportable, un arrogante insoportable, que se cree muy guapo, que se cree, no sé, muy guay… La verdad es que el tío, Alfred, tiene un montón de éxito con las mujeres, pero yo no sé que le ven, yo no sé por qué tiene tanto éxito, por qué gusta tanto a las mujeres… pero es un chulo, un arrogante… A mí me cae fatal…

Bueno, pues ojalá, ojalá vea Alfred este vídeo para que se entere, para que se entere de que estoy saliendo con Carmen, una chica guapa, joven que piensa que yo soy varonil, sexi, fuerte, masculino, muy macho…

¡Ah, mira, se me olvidaba! Alfred, si estás viendo este vídeo, Alfred, mira esto es para ti, ¿eh? para que te mueras de envidia… la Noche de San Juan nos bañamos en el mar, Carmen y yo nos bañamos en el mar, ¿te enteras? Y mira, mira, Alfred, este es el bañador que llevaba Carmen la Noche de San Juan, lo ves… se lo regalé yo… así, todo rojo pasión, como ella, porque Carmen es una mujer de mucha pasión…

¿Qué? Alfred, ¿estás viendo este vídeo? ¿A que te doy envidia? ¿A que te da envidia? ¿A que te doy envidia? Mientras tú estabas ahí dando clase de español con este calor, encerrado en una clase sin aire acondicionado, sudando la gota gorda, enseñando español todos los días… yo estaba con Carmen, en la playa, bañándonos… Ah, y espera, espera  porque aquí no acaba la cosa…

Ahora Carmen y yo nos vamos a la playa unos días… Sí, he alquilado un apartamento en Ibiza y vamos a estar los dos solos, juntitos… ¿Te estás enterando, Alfred? ¿Estás escuchando?

Perdonad, perdonad, chicos, pero es que a mí este tío, Alfred, me cae muy mal… el tío es muy chulo, muy arrogante, se cree que es el más guapo, el más guay…

Pues, no, mira… ahora el que se va a la playita con Carmen soy yo y tú a currar, hala, a currar… Sí, señor…

Y por cierto ya le he comprado otro bañador a Carmen, este es un poco más grande, para los días que haga frío, ¿no? En los días que haga frío, le diré que se ponga este bañador, que cubre más el cuerpo… no quiero que se ponga enferma, no quiero que coja un resfriado…

A ver, espero que le esté bien porque no estaba seguro de la talla y lo he escogido así, a ojo, ¿vale?

No sé si es un poco pequeño, quizás le esté un poco estrecho, pero, bueno… espero que le guste…

Bueno, chicos, espero que os guste este modo de aprender español en contexto, a través de historias.

Os recuerdo que este año estamos contando una historia en capítulos y que cada mes publicamos un capítulo nuevo.

Ya hemos publicado los capítulos de enero, febrero, marzo, abril, mayo  y hoy el capítulo de junio. Si no habéis visto los capítulos anteriores, debajo del vídeo, en la descripción os dejo los links para que los veais, ¿de acuerdo?

Además, en nuestro blog vais a encontrar la transcripción de la historia de hoy y un ejercicio de vocabulario, ¿de acuerdo?

Os recuerdo también que si os gusta aprender español con historias, en Amazon podéis encontrar los libros que he escrito. Los podéis encontrar en Amazon a muy buen precio. Son libros muy baratos que os pueden ayudar a mejorar vuestro español.

Debajo, en la descripción de este vídeo, os dejo todos los links.

Y nada más por hoy.

Un saludo y hasta el próximo vídeo.


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