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Spanish Podcast, Chistes 1

Hola, queridos amigos. Bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona.

Estamos de fiesta, de fiesta grande. ¿Y por qué?, os preguntaréis. En Spanishpodcast estamos de fiesta porque ahora, en el mes de abril, hace un año que empezamos esta andadura de emitir un podcast sobre Lengua Española, con el fin de echar una mano a personas que están aprendiendo, profundizando o mejorando su español como segunda lengua.

Esta experiencia está siendo una magnífica experiencia para nosotros, por el reto que supone enseñar una lengua disponiendo solamente de un formato auditivo y escrito; sin situación real, sin interacción real, sin presencia física, sin aula. Aun y así, vuestros mensajes nos dicen que os es útil y que os ayuda considerablemente poder escuchar diálogos pensados para reforzar situaciones comunicativas indispensables para dominar el lenguaje que las compone, así como los aspectos gramaticales que surgen en ellas. Este feedback con vosotros, con los amigos y seguidores de Español Podcast, está siendo una magnífica experiencia que nos estimula a continuar, y nos informa de que lo que hacemos tiene un sentido: el de ayudar a mucha gente en el progresivo dominio del español como segunda lengua. Y por eso, porque estamos muy contentos de celebrar este primer aniversario, hemos pensado en celebrarlo por todo lo alto (hacer una gran celebración) durante todo el mes de abril, aunque de la única manera que podemos hacerlo es con nuestro formato podcast: con podcasts de celebración. Queríamos hacer algo diferente, algo divertido, algo lúdico, algo festivo en definitiva. Y, a falta de la tarta de cumpleaños, hemos optado por podcasts festivos, diferentes y -si es posible- divertidos. Por eso, hemos pensado que este primer podcast de aniversario, lo dedicaremos al chiste. Pensaréis, y con razón, que en menudo lío nos hemos metido…, y os hemos metido a vosotros también, de paso. Y así es. Así es. Pero es que el chiste es algo único y es muy especial como producción lingüística. Fijaos en que, ya hace más de un siglo, Sigmund Freud escribió un precioso trabajo titulado “El chiste y su relación con el inconsciente” (casi nada…), en el que justamente el chiste es planteado como una de las formaciones del inconsciente. Freud establece que el chiste atraviesa la censura que nos imponen los temas agresivos o eróticos, sirviéndose del ingenio y de la risa. Es cierto que el humor es uno de los aspectos de una cultura más difíciles de exportar. La lengua es el alma de una cultura, y el chiste es puro lenguaje; por lo tanto, alma lingüística también de una cultura. Hay chistes que hacen que la gente de un país se parta de risa, mientras que son considerados agresivos o de mal gusto en otro país, o simplemente no se consideran nada graciosos, en un tercer país. Un ejemplo de ello, podría ser la cantidad de chistes en español que hay sobre la iglesia o las religiones, y la terrible ofensa que puede suponer algo así en un entorno de religión islámica. Es cierto que hay humor en todos sitios, en todos los países, pero cada uno se ríe de cosas diferentes. En la mayoría de las lenguas, los chistes tienen que ver con: - el doble sentido de las palabras - el doble sentido de algunas expresiones y frases

Es decir, con romper el sentido literal habitual de una palabra. Quien idea o crea un chiste, desvía el significado primero de una palabra, con toda la intención de crear sorpresa y de provocar un efecto cómico. Se ponen en marcha aspectos como: - el sobreentendido - la sugerencia - el doble sentido - el disparate lingüístico intencionado - La polisemia de las palabras O: - La polisemia de las palabras

Y todo ello destinado a provocar la risa. De ahí, que las personas que escuchan un chiste, tienen que saber un poco (a veces, “un mucho”) de la lengua en la que surge ese chiste, así como tener un mínimo conocimiento del contexto sociocultural de los países -en este caso- hispanos en los que se inserta ese chiste, ya que si no, será difícil que capte la broma o que le haga gracia.

Pero por eso nos vamos a atrever a compartir chistes con vosotros, porque creemos que vuestro nivel de español es suficiente para entenderlos y para que podamos pasar un buen rato, juntos. Pasa lo mismo con las expresiones coloquiales, difíciles de entender sin el marco social y cultural que las ha generado e integrado. Pero este aspecto intentamos irlo resolviendo en los podcasts, en los que ya sabéis que incluimos siempre -siempre- un porcentaje de expresiones coloquiales, explicadas en contexto, y…, para que os vayáis familiarizando con ellas.

Tendréis que hacer un pequeño esfuerzo extra. Tendréis que reactivar todos vuestros conocimientos sobre expresiones coloquiales, sobre los diversos sentidos de algunas palabras, y no preocuparos si, incialmente, no os hace ninguna gracia (podría pasar…). Procuraremos daros las claves, por escrito, para que acabéis comprendiéndolos y, por supuesto, riéndoos con el chiste (aunque no hay nada más soso que explicar el contenido de un chiste, se le va toda la chispa…). Pero…¡es tan delicioso reirse! Además de todo esto, se necesita un buen ambiente para contar chistes. Puede darse, por ejemplo, en una reunión de amigos, en la que hay confianza, ganas de reirse, gente con gracia para explicarlos,…en fin, ya veis, la risa también pone sus condiciones para producirse.

Los chistes españoles e hispanos plantean siempre una especie de contextos lingüísticos que son familiares tanto al que los cuenta, como a quien los escucha. Es decir, comparten una serie de fórmulas típicas de los chistes, que, incluso, ya desde el principio, te preparan para situarte en el discurso del chiste. También te preparan para ser sorprendido y activan toda tu disponibilidad para partirte de risa (si el chiste es bueno, claro). Encontrarás fórmulas en español, del tipo de: - Va uno por la calle y… Va “uno”, alguien, el sujeto del chiste, en presente, como si lo describiéramos mientras lo vemos actuar. O: - Entra un tío en una tienda y le pregunta al dependiente… La misma fórmula. Cuando oímos esto, ya sabemos…, ya nos preparamos para escuchar un chiste y para reirnos. O puede empezar por: - ¿Sabes el del señor que entra a un bar y…? No te están preguntando si lo sabes de verdad, es simplemente una forma de iniciar el relato del chiste. En español, hay temas monográficos en los chistes. Uno de ellos es describir lo que se considera prototípico de los diferentes países, a base de tópicos. Son chistes que suelen empezar por:

- Van en un avión un francés, un inglés y un español…y bla, bla, bla…, el chiste. O: - Un ruso, un americano y un alemán van en el mismo vagón del tren…

Hay otros sobre los ciudadanos de las diferentes Comunidades del Estado español, como chistes de andaluces, de catalanes, de gallegos, de madrileños,… En Latinoamérica, se hacen chistes sobre los españoles, bajo el término genérico de “gallegos”. Para los que no lo sepáis, aquí, en España, los gallegos son los naturales de la Comunidad Autónoma llamada Galicia. Pero, en Latinoamérica, “los gallegos” son todos los españoles. Hay otros chistes que se rien de: - personajes nacionales - como los políticos - los sacerdotes - los policías - los abogados - los médicos,… en fin, prácticamente… - todas las profesiones tienen sus propios chistes. Después están los: - chistes sobre gente con problemas - o con minusvalías - los chistes machistas - los chistes feministas - los chistes de Jaimito (el niño irreverente y sabelotodo) o - los chistes verdes, o picantes, (eróticos, sobre sexo, etc.) Y que probablemente tengan diferentes colores según los países, por citar sólo algunas de las categorías. Nuestra selección es muy sencilla. Lo hemos hecho así, tanto por la dificultad de transmitir chistes en un podcast, como porque hemos eliminado intencionadamente todo aquello que pudiera herir la sensibilidad de los ciudadanos de otras culturas. Desafortunadamente, no conocemos chistes interculturales que pudieran hacer reir a cualquier ciudadano del mundo. Decimos, finalmente, que los chistes nos hacen gracia o no nos hacen gracia. Que son buenos (sin son graciosos, ingeniosos), o malos (si son tontos, o estúpidos, o hirientes). Y expresiones habituales cuando nos hace gracia un chiste, son: - ¡Qué gracia! - ¡Qué bueno! - ¡Qué risa! En caso contrario, decimos: - No tiene gracia - No le veo la gracia - ¡Qué malo!



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Hola, queridos amigos. Bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona.

Estamos de fiesta, de fiesta grande. ¿Y por qué?, os preguntaréis. En Spanishpodcast estamos de fiesta porque ahora, en el mes de abril, hace un año que empezamos esta andadura de emitir un podcast sobre Lengua Española, con el fin de echar una mano a personas que están aprendiendo, profundizando o mejorando su español como segunda lengua.

Esta experiencia está siendo una magnífica experiencia para nosotros, por el reto que supone enseñar una lengua disponiendo solamente de un formato auditivo y escrito; sin situación real, sin interacción real, sin presencia física, sin aula. Aun y así, vuestros mensajes nos dicen que os es útil y que os ayuda considerablemente poder escuchar diálogos pensados para reforzar situaciones comunicativas indispensables para dominar el lenguaje que las compone, así como los aspectos gramaticales que surgen en ellas. Este feedback con vosotros, con los amigos y seguidores de Español Podcast, está siendo una magnífica experiencia que nos estimula a continuar, y nos informa de que lo que hacemos tiene un sentido: el de ayudar a mucha gente en el progresivo dominio del español como segunda lengua. Y por eso, porque estamos muy contentos de celebrar este primer aniversario, hemos pensado en celebrarlo por todo lo alto (hacer una gran celebración) durante todo el mes de abril, aunque de la única manera que podemos hacerlo es con nuestro formato podcast: con podcasts de celebración. Queríamos hacer algo diferente, algo divertido, algo lúdico, algo festivo en definitiva. Y, a falta de la tarta de cumpleaños, hemos optado por podcasts festivos, diferentes y -si es posible- divertidos. Por eso, hemos pensado que este primer podcast de aniversario, lo dedicaremos al chiste. Pensaréis, y con razón, que en menudo lío nos hemos metido…, y os hemos metido a vosotros también, de paso. Y así es. Así es. Pero es que el chiste es algo único y es muy especial como producción lingüística. Fijaos en que, ya hace más de un siglo, Sigmund Freud escribió un precioso trabajo titulado “El chiste y su relación con el inconsciente” (casi nada…), en el que justamente el chiste es planteado como una de las formaciones del inconsciente. Freud establece que el chiste atraviesa la censura que nos imponen los temas agresivos o eróticos, sirviéndose del ingenio y de la risa. Es cierto que el humor es uno de los aspectos de una cultura más difíciles de exportar. La lengua es el alma de una cultura, y el chiste es puro lenguaje; por lo tanto, alma lingüística también de una cultura. Hay chistes que hacen que la gente de un país se parta de risa, mientras que son considerados agresivos o de mal gusto en otro país, o simplemente no se consideran nada graciosos, en un tercer país. Un ejemplo de ello, podría ser la cantidad de chistes en español que hay sobre la iglesia o las religiones, y la terrible ofensa que puede suponer algo así en un entorno de religión islámica. Es cierto que hay humor en todos sitios, en todos los países, pero cada uno se ríe de cosas diferentes. En la mayoría de las lenguas, los chistes tienen que ver con: - el doble sentido de las palabras - el doble sentido de algunas expresiones y frases

Es decir, con romper el sentido literal habitual de una palabra. Quien idea o crea un chiste, desvía el significado primero de una palabra, con toda la intención de crear sorpresa y de provocar un efecto cómico. Se ponen en marcha aspectos como: - el sobreentendido - la sugerencia - el doble sentido - el disparate lingüístico intencionado - La polisemia de las palabras O: - La polisemia de las palabras

Y todo ello destinado a provocar la risa. De ahí, que las personas que escuchan un chiste, tienen que saber un poco (a veces, “un mucho”) de la lengua en la que surge ese chiste, así como tener un mínimo conocimiento del contexto sociocultural de los países -en este caso- hispanos en los que se inserta ese chiste, ya que si no, será difícil que capte la broma o que le haga gracia.

Pero por eso nos vamos a atrever a compartir chistes con vosotros, porque creemos que vuestro nivel de español es suficiente para entenderlos y para que podamos pasar un buen rato, juntos. Pasa lo mismo con las expresiones coloquiales, difíciles de entender sin el marco social y cultural que las ha generado e integrado. Pero este aspecto intentamos irlo resolviendo en los podcasts, en los que ya sabéis que incluimos siempre -siempre- un porcentaje de expresiones coloquiales, explicadas en contexto, y…, para que os vayáis familiarizando con ellas.

Tendréis que hacer un pequeño esfuerzo extra. Tendréis que reactivar todos vuestros conocimientos sobre expresiones coloquiales, sobre los diversos sentidos de algunas palabras, y no preocuparos si, incialmente, no os hace ninguna gracia (podría pasar…). Procuraremos daros las claves, por escrito, para que acabéis comprendiéndolos y, por supuesto, riéndoos con el chiste (aunque no hay nada más soso que explicar el contenido de un chiste, se le va toda la chispa…). Pero…¡es tan delicioso reirse! Además de todo esto, se necesita un buen ambiente para contar chistes. Puede darse, por ejemplo, en una reunión de amigos, en la que hay confianza, ganas de reirse, gente con gracia para explicarlos,…en fin, ya veis, la risa también pone sus condiciones para producirse.

Los chistes españoles e hispanos plantean siempre una especie de contextos lingüísticos que son familiares tanto al que los cuenta, como a quien los escucha. Es decir, comparten una serie de fórmulas típicas de los chistes, que, incluso, ya desde el principio, te preparan para situarte en el discurso del chiste. También te preparan para ser sorprendido y activan toda tu disponibilidad para partirte de risa (si el chiste es bueno, claro). Encontrarás fórmulas en español, del tipo de: - Va uno por la calle y… Va “uno”, alguien, el sujeto del chiste, en presente, como si lo describiéramos mientras lo vemos actuar. O: - Entra un tío en una tienda y le pregunta al dependiente… La misma fórmula. Cuando oímos esto, ya sabemos…, ya nos preparamos para escuchar un chiste y para reirnos. O puede empezar por: - ¿Sabes el del señor que entra a un bar y…? No te están preguntando si lo sabes de verdad, es simplemente una forma de iniciar el relato del chiste. En español, hay temas monográficos en los chistes. Uno de ellos es describir lo que se considera prototípico de los diferentes países, a base de tópicos. Son chistes que suelen empezar por:

- Van en un avión un francés, un inglés y un español…y bla, bla, bla…, el chiste. O: - Un ruso, un americano y un alemán van en el mismo vagón del tren…

Hay otros sobre los ciudadanos de las diferentes Comunidades del Estado español, como chistes de andaluces, de catalanes, de gallegos, de madrileños,… En Latinoamérica, se hacen chistes sobre los españoles, bajo el término genérico de “gallegos”. Para los que no lo sepáis, aquí, en España, los gallegos son los naturales de la Comunidad Autónoma llamada Galicia. Pero, en Latinoamérica, “los gallegos” son todos los españoles. Hay otros chistes que se rien de: - personajes nacionales - como los políticos - los sacerdotes - los policías - los abogados - los médicos,… en fin, prácticamente… - todas las profesiones tienen sus propios chistes. Después están los: - chistes sobre gente con problemas - o con minusvalías - los chistes machistas - los chistes feministas - los chistes de Jaimito (el niño irreverente y sabelotodo) o - los chistes verdes, o picantes, (eróticos, sobre sexo, etc.) Y que probablemente tengan diferentes colores según los países, por citar sólo algunas de las categorías. Nuestra selección es muy sencilla. Lo hemos hecho así, tanto por la dificultad de transmitir chistes en un podcast, como porque hemos eliminado intencionadamente todo aquello que pudiera herir la sensibilidad de los ciudadanos de otras culturas. Desafortunadamente, no conocemos chistes interculturales que pudieran hacer reir a cualquier ciudadano del mundo. Decimos, finalmente, que los chistes nos hacen gracia o no nos hacen gracia. Que son buenos (sin son graciosos, ingeniosos), o malos (si son tontos, o estúpidos, o hirientes). Y expresiones habituales cuando nos hace gracia un chiste, son: - ¡Qué gracia! - ¡Qué bueno! - ¡Qué risa! En caso contrario, decimos: - No tiene gracia - No le veo la gracia - ¡Qué malo!


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